Seis semanas, de cero a buscador conversacional: el plan que le daría a un medio local

Sin fases eternas ni comités. Qué hacer cada semana, qué entregar y en qué punto conviene parar si los números no acompañan.

Close-up of a woman planning her schedule on a desk calendar in an office setting.
Foto de RDNE Stock project en Pexels

⚠ CONTENIDO GENERADO CON INTELIGENCIA ARTIFICIAL. Este artículo ha sido redactado íntegramente por un sistema de inteligencia artificial generativa y publicado de forma programada por Intelifica. La selección del tema y el enfoque son humanos; la redacción no lo es. Se identifica como contenido sintético conforme al artículo 50 del Reglamento (UE) 2024/1689 de inteligencia artificial.

La objeción más habitual cuando un medio pequeño se plantea esto es que suena a proyecto de año y medio con consultora incluida. No tiene por qué serlo. Este es el calendario que propondría, con lo que se entrega en cada tramo y, sobre todo, dónde están los puntos en los que conviene parar.

Semanas 1 y 2: saber qué hay

Nada de tecnología todavía. Inventario del archivo: cuántas piezas, en qué estado están las fechas, cuántas tienen autoría fiable, qué proporción viene de agencia o de colaboradores, cómo de sucio está el HTML.

En paralelo, extraer del buscador interno las consultas reales de los últimos meses. De ahí salen dos cosas: las preguntas con las que se va a evaluar el sistema y una idea bastante exacta de qué busca la audiencia.

Entregable: un documento de dos páginas con esos números y una lista de cincuenta preguntas reales con su respuesta esperada.

Punto de parada: si el archivo resulta estar mucho peor de lo previsto, aquí se decide si primero toca una limpieza de datos. Parar en este punto cuesta dos semanas. Descubrirlo en la semana cinco cuesta el proyecto.

Semanas 3 y 4: montar lo mínimo que funcione

Troceado respetando la estructura de las piezas, con titular y fecha en cada fragmento. Vectores generados. Búsqueda híbrida, léxica y semántica, con filtrado por fecha y sección. Y una interfaz fea, deliberadamente fea, porque no es momento de discutir botones.

Acotado a un subconjunto: una sección o los últimos tres años. Suficiente para saber si esto funciona con tu material.

Entregable: un sistema que responde, y la medición sobre las cincuenta preguntas. Cuántas veces recupera el artículo correcto y cuántas responde bien con él.

Punto de parada: si la recuperación falla más de la cuenta, el problema está en los datos o en el troceado, no en el modelo. Se arregla eso antes de seguir. Aquí es donde se pierde el dinero en los proyectos que salen mal: al insistir hacia adelante con una base que no recupera.

Semana 5: que lo use la redacción

Se abre a dos o tres personas del equipo, no a toda la plantilla y desde luego no al público. Con una lista de ejemplos que funcionan y un canal donde quejarse.

Lo que sale de esta semana no son métricas, son las preguntas que no se le habían ocurrido a nadie y los fallos que solo aparecen cuando lo usa gente con prisa y con trabajo real que sacar adelante.

Semana 6: decidir de verdad

Con datos en la mano: qué tal recupera, qué dicen los que lo han usado, cuánto ha costado en llamadas al modelo esa semana y cuánto costaría con el archivo completo y tráfico público.

Y entonces se decide una de tres: ampliar a todo el archivo y sacarlo al público, dejarlo como herramienta interna —que ya justifica el gasto en muchos medios—, o pararlo.

Por qué este orden

Porque cada tramo produce algo utilizable y cada punto de parada llega antes de la siguiente inversión importante. Un proyecto que solo entrega valor al final es un proyecto que, si falla, no deja nada.

Y porque seis semanas es un plazo con el que se puede convencer a una dirección. Año y medio, no.