¿Puedes indexar los artículos de tus colaboradores? La pregunta incómoda que llega tarde
Casi ningún contrato con freelance de hace diez años contempla que su pieza acabe alimentando un sistema de IA. Conviene mirarlo antes de indexar el archivo entero.
⚠ CONTENIDO GENERADO CON INTELIGENCIA ARTIFICIAL. Este artículo ha sido redactado íntegramente por un sistema de inteligencia artificial generativa y publicado de forma programada por Intelifica. La selección del tema y el enfoque son humanos; la redacción no lo es. Se identifica como contenido sintético conforme al artículo 50 del Reglamento (UE) 2024/1689 de inteligencia artificial.
Hay una conversación que suele aparecer tarde en estos proyectos, cuando el sistema ya está montado y alguien de administración pregunta si se ha mirado el asunto de los derechos. Merece la pena tenerla al principio.
Aviso previo: esto es periodismo, no asesoramiento jurídico. Lo que sigue son las preguntas que conviene llevarle a un abogado, no las respuestas.
El archivo no es todo tuyo
Una hemeroteca de veinte años rara vez es material homogéneo. Suele mezclar piezas de plantilla, colaboraciones de autónomos, teletipos de agencia, fotografías con licencia limitada, contenido patrocinado y traducciones de otros medios.
Cada una de esas categorías llega con condiciones distintas, y esas condiciones se pactaron en un momento en que nadie imaginaba que un texto pudiera acabar troceado, vectorizado y usado para generar respuestas.
Las tres preguntas que hay que resolver
Qué se cedió exactamente. Un contrato que cede «derechos de publicación» no dice lo mismo que uno que cede «derechos de explotación en cualquier formato y soporte, conocido o por conocer». Esta última fórmula, habitual en contratos bien redactados, suele cubrir usos que no existían al firmar. La primera, mucho menos.
Qué se considera aquí explotación. Y aquí está la parte que un medio debería mirar con cuidado, porque no todos los usos son iguales. Indexar internamente para que la redacción encuentre lo que ya publicó se parece bastante a usar un buscador. Generar respuestas públicas que sintetizan una pieza ajena se parece bastante más a una explotación nueva. Entre ambos extremos hay un espectro, y la posición que ocupe tu proyecto cambia la respuesta.
Qué pasa con las agencias. Los teletipos suelen tener licencias muy acotadas: derecho a publicar durante un plazo, a veces con obligación de retirada. Son el material que más papeletas tiene de estar fuera de lo permitido, y también el más fácil de identificar y excluir del índice.
La salida práctica
La buena noticia es que este problema tiene una solución técnica sencilla, siempre que el archivo esté bien etiquetado: indexar por categorías de derechos, no el archivo entero de golpe.
Se empieza por lo que es indiscutiblemente propio —piezas de plantilla, contenido editorial de la casa— que en la mayoría de los medios es la parte mayoritaria. Eso ya da un sistema útil. Y se deja fuera lo dudoso hasta tener claro dónde está cada cosa.
Requiere que el archivo distinga tipo de autoría y origen. Si no lo distingue, es otra razón más para la limpieza de metadatos, que es el trabajo que sostiene todo lo demás.
Y hacia delante
Para los contratos nuevos, la recomendación evidente es incluir explícitamente el uso en sistemas automatizados de recuperación y generación. Los colaboradores tienen derecho a saberlo y a negociarlo, y decírselo por adelantado evita conversaciones desagradables después.
Algunos medios están optando por una fórmula intermedia que parece razonable: uso interno sin restricción, uso público con acuerdo específico. Da margen a la redacción para trabajar y mantiene el control del autor sobre lo que se muestra al lector.
Por qué mirarlo ahora
No por prudencia abstracta. Por una razón muy concreta: es infinitamente más barato excluir un tipo de contenido antes de indexar que descubrir seis meses después que hay que reconstruir el índice, revisar respuestas ya dadas y explicárselo a un colaborador enfadado.
Una tarde revisando qué hay en el archivo y bajo qué condiciones llegó ahí. Es la mejor inversión de tiempo del proyecto entero.